viernes, 27 de febrero de 2009

APRENDER LA LECCIÓN


Los dos últimos días he estado explicando el rol que la gente difícil juega en tu vida. Aquí hay un punto más que es quizá el mayor incentivo para controlar tus reacciones: La Luz continuará enviándote los mismos desafíos hasta que aprendas la lección.

Entre más rápido aceptes estas situaciones, y llegues a la raíz de lo que se trata, más rápido la Luz dejará de enviártelos.

Esta noche, antes de dormirte, piensa en tus interacciones de hoy y cómo te hicieron sentir. Entiende que la incomodidad era el universo ayudándote a aprender tu lección. Y date cuenta que el universo continuará enviándote esa pena hasta que la puedas mirar y aceptes que se trata de tu crecimiento y no de la otra persona o situación.

UNA MUJER SABIA


Dicen que a cierta edad las mujeres nos hacemos invisibles, que nuestro protagonismo en la escena de la vida declina y que nos volvemos inexistentes para un mundo en el que sólo cabe el ímpetu de los años jóvenes. Yo no sé si me habré vuelto invisible para el mundo, es muy probable, pero nunca fui tan consciente de mi existencia, nunca me sentí tan protagonista de mi vida, y nunca disfruté tanto de cada momento de mi existencia como ahora.Descubrí que no soy una princesa de cuento de hadas, descubrí al ser humano que sencillamente soy, con sus miserias y sus grandezas.

Descubrí que puedo permitirme el lujo de no ser perfecta, de estar llena de defectos, de tener debilidades, de equivocarme, de hacer cosas indebidas, de no responder a las expectativas de los demás. Y a pesar de ello.... ¡quererme mucho!Cuando me miro al espejo ya no busco a la que fui... sonrío a la que ahora soy....

Me alegro del camino andado, asumo mis contradicciones. Siento que debo saludar a la joven que fui con cariño, pero dejarla a un lado porque ahora me estorba. Su mundo de ilusiones y fantasía, ya no me interesa.¡Qué bien vivir sin la obsesión de la perfección!¡Qué bien no sentir ese desasosiego permanente que produce correr tras los sueños! "

La vida es tan corta y el oficio de vivirla es tan difícil, que cuando uno comienza a aprenderlo, ya hay que morirse."UNA MUJER SABIA ACEPTA ESO Y... MUCHO MÁS.

jueves, 26 de febrero de 2009

FÓRMULA PROACTIVA


El mensaje de ayer trae consigo un montón de preguntas. Una vez que aceptamos que la gente difícil es enviada a nuestra vida por la Luz para ayudarnos a hacer nuestra corrección, esto puede enredar nuestra cabeza de mil y una maneras.

¿Cómo podemos saber simplemente cuál es la lección?

Enfócate en tu reacción y lo entenderás. La restricción asociada a no culpar o lastimar o huir de otros, revelará Luz, dándote mayor claridad.

Hoy, recuerda el paso dos de la Fórmula Proactiva que aprendiste : La reacción es el enemigo, no la otra persona.

miércoles, 25 de febrero de 2009

MI QUERIDO ENEMIGO


Tu alma está en un viaje de corrección de vidas múltiples. La gente difícil con la que te encuentras es enviada para ayudarte a completar este viaje. Significa que cada interacción difícil se presenta para fortalecerte y enseñarte algo.

¿Ese colega fastidioso que desearías que transfirieran? Él está en tu vida con ese propósito. ¿Esa pariente política prepotente que quisieras que se mudara a otro estado? Ella está en tu vida con ese propósito. Cada ser humano que se cruza en tu camino, desde tu madre hasta tu casero, está aquí con el propósito de ayudarte a crecer y aprender.

Hoy, cambia tu manera de ver a la “gente fastidiosa”. En vez de evitarlos u odiarlos, pregúntate: ¿Qué me están enseñando?.

martes, 24 de febrero de 2009

DAR INCONDICIONALMENTE


Muchas veces queremos dar condicionalmente y sin embargo esperamos que nos den incondicionalmente. El universo no funciona así. Cuando hacemos cuentas de lo que compartimos, acabamos con gente que hace lo mismo con nosotros.

Encuentra un aspecto en el que tu compartir esté limitado. Deja a un lado las expectativas y simplemente da. Así es como puedes atraer más gente incondicional a tu vida.

viernes, 20 de febrero de 2009

APRENDE A VER EL FUTURO


Cuando algo detona una reacción dentro de ti, es casi imposible no reaccionar. Decirte simplemente no reaccionar, no siempre es una motivación suficiente. Pero, pensar en causa y efecto por lo general lo logra.

Hoy, cuando estés por satisfacerte con una conducta reactiva, piensa en cómo te sentirás cinco minutos, cinco días, o cinco meses más tarde. Aprende a ver el futuro en el presente, y tendrás el ímpetu que necesitas para cambiar tu comportamiento, aquí y ahora.

jueves, 19 de febrero de 2009

LUZ EN LA OSCURIDAD


La vida parece complicada pero no lo es. Nosotros complicamos nuestras propias vidas. Creamos caos del orden. Arruinamos las cosas, empeorándolas continuamente porque simplemente no sabemos de qué se trata la vida ni cómo funciona.

Lo primero que necesitamos entender es que la vida es tan simple como Luz y oscuridad. Cuando digo Luz, no hablo metafóricamente. Sólo existen dos cosas en este mundo: Luz y oscuridad. La vida parece complicada porque la oscuridad tiene una variedad de sombras infinitas, y la Luz tiene colores innumerables.

No obstante, en la esencia de todo lo que existe, encontrarás ya sea Luz u oscuridad.

Hoy, ordena tus tareas y objetivos en dos columnas: Luz y oscuridad. Al final del día, ve qué puedes eliminar de las cosas que entran en la categoría de oscuridad. Y haz menos 'oscuridad' mañana.

martes, 17 de febrero de 2009

LA MÁSCARA


Necesitamos ver más allá de la máscara que la gente nos muestra, para ver el alma adentro. Esto lo hacemos trabajando con nuestras emociones fuertes. Es lo que está dentro de nosotros y que estamos tratando de evitar, lo que nos impide "ver" en verdad al otro.
Una vez que lo encontramos y estamos dispuestos a SENTIRLO, es como magia: nuestra visión del otro cambia. A veces es difícil permanecer ahí, la culpa continuará infiltrándose de vuelta, pero, cuando somos dueños de nuestros sentimientos, comenzamos a tener opciones distintas.
Hoy, cuando experimentes una reacción emocionalmente fuerte hacia alguien, averigua qué sentimientos viejos te detonaron.
Nunca se trata de la otra persona. Mira hacia adentro y verás.

viernes, 13 de febrero de 2009

VIERNES TRECE


Viernes 13! No te preocupes, kabbalísticamente el número 13 es de buena, no de mala suerte. Está ligado a los conceptos de amor, unidad, cuidado y sobrepasar las limitaciones.

Hoy, revisa en ti ese último concepto: sobrepasar las limitaciones. ¿Estás superando las expectativas que tienes de ti mismo? ¿Estás empujándote y poniéndote desafíos para crecer a un nivel nuevo todos los días? Conviértete en el capitán de tu destino hoy, y vive con la conciencia de que todo es posible.

miércoles, 11 de febrero de 2009

APRENDER A DESEAR


Me anunciaron algo como un secreto, y ese secreto era la ley de atracción. Cuando uno habla de “atracción”, inmediatamente piensa en romanticismo, en parejas, en besos. Y es en este punto en el que las cosas cambian. “Atracción” tiene que ver con metas, con logros, con sentirse realizado y ser feliz.
Realmente pienso que algo nos pasó: no entiendo por qué quedó relegada, como un secreto, la fórmula para desear y realizar. A veces pienso que hasta nos hemos prohibido desear. Desear felicidad, desear salud, desear conocer nuevos lugares, ser próspero, y amar con locura. Como si dijéramos: “eso no es para mí, yo no puedo”.
Creo que lo que uno desea con el alma, es lo que tiene que ser. Por supuesto, hay pasos a seguir. Estos pasos no son tediosos, ni imposibles, ni aptos sólo para los iluminados que viven en la cueva más remota del Tibet. ¡No! Son los pasos que podemos dar siempre, aún si ayer me olvidé, o tuve un mal día.
Lo primero es tomar conciencia de mi mismo. Encontrarme y reconocerme. Pensar en aquello que siempre quise. No hay trabas. Nadie me va a decir esto está bien, esto está mal, o que aquello “no es para vos”. Aceptar o no las trabas de afuera, y los bloqueos internos, depende de cada uno. Somos capaces de crear círculos viciosos que nos atan sin piedad. Y de nosotros depende la increíble sensación de abrir los ojos, la conciencia y la mente, y decir “esto no me ayuda, lo dejo de lado, y miro hacia adelante”. O sea, crear “círculos virtuosos”.
Porque lo único que me puede ayudar es escuchar mis sueños, encontrar mis deseos, descubrir mis metas. “Querer”, pedir. Y, en este punto, no puedo evitar recordar: “pidan, que se les dará”. Así de simple.
Encontrarse, abrir los ojos, pedir, y dejar que el universo actúe.
Muchas veces aquello que tanto queríamos no llegó. Tal vez iba a llegar en otro momento. O a lo mejor, nunca. Y ahí nos consolamos, pensando que no tenía que ser, que ese no era nuestro camino.
A lo mejor fue así, pero si nosotros nos conocimos, y escrudiñamos cada rincón de nuestra alma, el camino lo conoceremos muy bien, asique no habrá motivo para que no se dé aquello que anhelamos.
¿Pero qué pasa si realmente sabemos que nuestra vida será incomparablemente mejor si cumplimos determinado deseo, lo pedimos, y tampoco se cumple? Simplemente debemos comprender que no lo pedimos convencidos de merecerlo.
La ley de la atracción quiere que confiemos. Que confiemos en nosotros y en el universo. Porque no somos un accidente, ni estamos aquí y ahora por azar. Que el mundo está complicado, no me caben dudas. Pero hay una fuerza que nos ampara, y así como la ley de gravedad atrae objetos por magnetismo, la ley de atracción vuelve posible nuestros sueños.
Conocernos, desear con el corazón, soltar y confiar. ¿Por qué? Porque todos tenemos una misión que cumplir, y es muy importante que pongamos nuestra pieza en el enorme rompecabezas del universo. Y porque no estamos acá para sufrir, sino para ser felices, amarnos, y devolver felicidad a nuestro medio. El amor es una energía creadora. Y en este mundo queda mucho por crear.
Fuente: : Silvina M. Negrete

martes, 10 de febrero de 2009

NO ESTÁS DEPRIMIDO, ESTÁS DISTRAÍDO


No estás deprimido, estás distraído, distraído de la vida que te puebla. Distraído de la vida que te rodea: Delfines, bosques, mares, montañas, ríos. No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay 5,600 millones.

No estás deprimido, estás distraído, distraído de la vida que te puebla.
Distraído de la vida que te rodea: Delfines, bosques, mares, montañas, ríos.
No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay 5,600 millones.
Además, no es tan malo vivir solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer, y gracias a la soledad me conozco; algo fundamental para vivir.
No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene 70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubistein interpretaba como nadie a Chopin a los 90. Sólo citar dos casos conocidos.
No estás deprimido, estás distraído, por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un sólo pelo de tu cabeza por lo tanto no puedes ser dueño de nada.
Además la vida no te quita cosas, te libera de cosas. Te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones. No perdiste a nadie, el que murió simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón. ¿Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte: hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Michelangelo, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas, y nos aleja por que nos hace desconfiados.
Haz sólo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible. Y sin esfuerzo porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 ó 4 meses de vida. Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz, después podrás compartir la vida verdadera con los demás. Recuerda a Jesús: "Amarás al prójimo como a ti mismo".
Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios; y decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición.
Además, la felicidad no es un derecho sino un deber porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio. Un sólo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mando matar seis millones de hermanos judíos. Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileros, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, Mäiller, Mozart, Chopin, Beethoven, Caraballo, Rembrandt, Velásquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.
Y si tienes cáncer o SIDA, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas; si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto: tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas ... y si le ganas, serás más humilde, más agradecido, por lo tanto, fácilmente feliz. Libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad, y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente como debe ser.
No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además el servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medidas.
Ama hasta convertirte en lo amado, más aún hasta convertirte en el mismísimo amor. Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que le destruyan hay millones de caricias, que alimentan la vida.
Pocas cosas tan bellas he recibido como estas palabras, que me parecen salidas no sólo de una alma buena, pero sobre todo muy humana. Ojalá y lo disfrutes tanto como yo y ojalá y todos los practiquemos. ¡A vivir se ha dicho! Y ¡Menos quejas! ¿No crees?.
(*)Fuente: Facundo Cabral
http://www.facundocabral.org/

lunes, 9 de febrero de 2009

TRAMPA PARA RATONES


El Sr. Ratón miró a través de una grieta en la pared y observó como el granjero y su mujer abrían un paquete en la cocina. "¿Qué delicia habrán comprado esta vez?" se preguntó. Su sorpresa se convirtió en terror cuando descubrió que lo que habían comprado era una ratonera.

Salió disparado hacia el campo gritando "¡hay una ratonera en la casa! ¡hay una ratonera en la casa!"
La gallina al verlo venir, cacareó, levantó la cabeza y le dijo "Sr. Ratón, entiendo que éste es un grave problema para usted, pero no tiene mayores consecuencias en lo que a mí se refiere, por tanto, no me moleste".
El ratón fue a ver al cerdo y le dijo "¡hay una ratonera en la casa! ¡hay una ratonera en la casa!". El cerdo procuró mostrarse simpático pero dijo "lo siento mucho Sr. Ratón, pero no hay nada que yo pueda hacer excepto rezar. Le aseguro que le tendré presente en mis oraciones".
El ratón se fue a ver a la vaca y le dijo "¡hay una ratonera en la casa! ¡hay una ratonera en la casa!. La vaca le dijo "Ostras Sr. Ratón, de verdad que lo siento pero, no es mi problema".
Deprimido y desconsolado, con la cabeza baja y muy triste, el ratón regresó solo a su escondite en la cocina para hacer frente a su problema.
Esa misma noche, mientras dormían, un ruido les despertó – algo parecido al de una trampa para ratones atrapando a su presa. La mujer del granjero fue corriendo a ver que había atrapado. En la oscuridad no vio que se trataba de una serpiente venenosa y al acercarse, la serpiente le mordió. El granjero llevó a su mujer al hospital donde le dieron unas medicinas y la mandaron de regreso a casa con algo de fiebre.
Todo el mundo sabe que una buena receta para cuidar a los que tienen fiebre es hacer sopa de gallina así que, el granjero sacrificó a la gallina para hacer el caldo. Sin embargo, la mujer continuaba enferma. El desfile de vecinos y amigos era tal que tuvo que matar al cerdo para dar algo de comer a aquellos que le visitaban. La mujer no mejoraba y a los pocos días, falleció. Se presentó tanta gente en el funeral que el granjero decidió matar a la vaca a fin de que hubiese comida durante los tres días del velatorio y demás servicios funerarios.
El ratón observaba todo ello desde su grieta en la pared con una gran tristeza.
REFLEXIÓN:
La próxima vez que sepas de alguien que atraviesa un problema y pienses que no te concierne, recuerda: cuando uno de nosotros es amenazado, todos corremos un riesgo. Todos estamos unidos en este viaje llamado vida. Hemos de ayudarnos unos a otros, apoyarnos y en ocasiones, dejar a un lado nuestro egoísmo para atender a quien solicita nuestra ayuda.

sábado, 31 de enero de 2009

CRECIENDO UN POCO CADA DÍA


Imposible atravesar la vida …
sin que un trabajo salga mal hecho,
sin que una amistad cause decepción,
sin padecer algún quebranto de salud,
sin que nadie de la familia fallezca,
sin que un amor nos abandone.
sin equivocarse en un negocio.
Ese es el costo de vivir.
Sin embargo lo importante no es lo que suceda,
sino como reaccionamos nosotros.
Si te pones a coleccionar heridas eternamente sangrantes,
vivirás como un pájaro herido incapaz de volver a volar.
Uno crece cuando no hay vacío de esperanza,
ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe.
Uno crece al aceptar la realidad
y al tener el aplomo de vivirla.
Crece cuando acepta su destino,
y tiene voluntad de trabajar para cambiarlo.
Uno crece asimilando
y aprendiendo de lo que deja detrás.
Construyendo y proyectando lo que tiene por delante.
Crece cuando se supera, se valora, y da frutos.
Cuando abre camino dejando huellas,
asimilando experiencias.
¡Y siembra raíces!
Uno crece cuando se impone metas,
sin importarle comentarios negativos, ni prejuicios,
cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes.
cuando se es fuerte por carácter,
sostenido por formación,sensible por temperamento…
¡Y humano por nacimiento!..
Cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas,
recoge flores aunque tengan espinas
y marca camino aunque selevante el polvo.
Uno crece ayudando a sus semejantes, conociéndose a sí mismo
y dándole a la vida más de lo que recibe.
Uno crece cuando se planta para no retroceder…
cuandose defiende como águila para no dejar de volar.
Cuando se clava como ancla en el mar y se ilumina como estrella.
Entonces… Uno Crece.

viernes, 30 de enero de 2009

PIENSA QUE PUEDES Y PODRÁS


Si piensas que estás vencido, lo estás. Si piensas que no te atreves, no lo harás.
Si piensas que te gustaría ganar, pero que no puedes, no lo lograrás.
Si piensas que perderás, ya has perdido, porque en el mundo encontrarás que el éxito comienza con la voluntad del hombre.
Piensa en grande y tus hechos crecerán, piensa en pequeño y quedarás atrás.

PIENSA QUE PUEDES Y PODRÁS.

*Tienes que estar seguro de tí mismo antes de intentar ganar un premio. No siempre gana el hombre más fuerte o más ligero, porque, tarde o temprano, el hombre que gana es el que cree poder hacerlo*.

jueves, 29 de enero de 2009

¿DÓNDE ESTÁN LAS MONEDAS? EL CUENTO DE NUESTROS PADRES


En una noche cualquiera, una persona, de la que no sabemos si es un hombre o una mujer, tuvo un sueño. Es un sueño que todos tenemos alguna vez. Esta persona soñó que en sus manos recibía unas cuantas monedas de sus padres. No sabemos si eran muchas o pocas, si eran miles, cientos, una docena o aún menos. Tampoco sabemos de qué metal estaban hechas, si eran de oro, plata, bronce, hierro o quizá de barro.
Mientras soñaba que sus padres le entregaban estas monedas, sintió espontáneamente una sensación de calor en su pecho. Quedó invadida por un alborozo sereno y alegre. Estaba contenta, se llenó de ternura y durmió plácidamente el resto de la noche.
Cuando despertó a la mañana siguiente, la sensación de placidez y satisfacción persistía. Entonces, decidió caminar hacia la casa de sus padres. Y, cuando llegó, mirándolos a los ojos, les dijo:
— Esta noche habéis venido en sueños y me habéis dado unas cuantas monedas en mis manos. No recuerdo si eran muchas o pocas. Tampoco sé de qué metal estaban hechas, si eran monedas de un metal precioso o no. Pero no importa, porque me siento plena y contenta. Y vengo a deciros gracias, son suficientes, son las monedas que necesito y las que merezco. Así que las tomo con gusto porque vienen de vosotros. Con ellas seré capaz de recorrer mi propio camino.
Al oír esto, los padres, que como todos los padres se engrandecen a través del reconocimiento de sus hijos, se sintieron aún más grandes y generosos. En su interior sintieron que aún podían seguir dando a su hijo, porque la capacidad de recibir amplifica la grandeza y el deseo de dar. Así, dijeron:— Ya que eres tan buen hijo puedes quedarte con todas las monedas, puesto que te pertenecen. Puedes gastarlas como quieras y no es necesario que nos las devuelvas. Son tu legado, único y personal. Son para ti.
Entonces este hijo se sintió también grande y pleno. Se percibió completo y rico y pudo dejar en paz la casa de sus padres. A medida que se alejaba, sus pies se apoyaban firmes sobre la tierra y andaba con fuerza. Su cuerpo también estaba bien asentado en la tierra y ante sus ojos se abría un camino claro y un horizonte esperanzador.
Mientras recorría el camino de la vida, encontró distintas personas con las que caminaba lado a lado. Se acompañaban durante un trecho, a veces más largo o más corto, otras veces estaban con él durante toda la vida. Eran sus socios, sus amigos, parejas, vecinos, compañeros, colaboradores e incluso sus adversarios. En general, el camino resultaba sereno, gozoso, en sintonía con su espíritu y su naturaleza personal. Tampoco estaba exento de los pesares naturales que la vida impone. Era el camino de su vida.
De vez en cuando esta persona volvía la vista atrás hacia sus padres y recordaba con gratitud las monedas recibidas. Y cuando observaba el transcurso de su vida, miraba a sus hijos o recordaba todo lo conseguido en el ámbito personal, familiar, profesional, social o espiritual, aparecía la imagen de sus padres y se daba cuenta de que todo aquello había sido posible gracias a lo recibido de ellos y que con su éxito y logros les honraba.
Se decía a sí mismo: «No hay mejor fertilizante que los propios orígenes», y entonces su pecho volvía a llenarse con la misma sensación expansiva que le había embargado la noche que soñó que recibía las monedas.
Sin embargo, en otra noche cualquiera, otra persona tuvo el mismo sueño, ya que tarde o temprano todos llegamos a tener este sueño. Venían sus padres y en sus manos le entregaban unas cuantas monedas. En este caso tampoco sabemos si eran muchas o pocas, si eran miles, unos cientos, una docena o aún menos. No sabemos de qué metal estaban hechas, si de oro, plata, bronce, hierro o quizás de barro…
Al soñar que recibía en sus manos las monedas de sus padres sintió espontáneamente un pellizco de incomodidad. La persona quedó invadida por una agria inquietud, por una sensación de tormento en el pecho y un lacerante malestar. Durmió llena de agitación lo que quedaba de noche mientras se revolvía encrespada entre las sábanas.
Al despertar, aún agitada, sentía un fastidio que parecía enfado y enojo, pero que también tenía algo de queja y resentimiento. Quizá lo que más reinaba en ella era la confusión y su cara era el rostro del sufrimiento y de la disconformidad. Llena de furia y con un ligero tinte de vergüenza, decidió caminar hacia la casa de sus padres.
Al llegar allí, mirándolos de soslayo les dijo:
— Esta noche habéis venido en sueño y me habéis dado unas cuantas monedas. No sé si eran muchas o pocas. Tampoco sé de qué material estaban hechas, si eran de un metal precioso o no. No importa, porque me siento vacía, lastimada y herida. Vengo a decirles que vuestras monedas no son buenas ni suficientes. No son las monedas que necesito ni son las que merezco ni las que me corresponden. Así que no las quiero y no las tomo, aunque procedan de ustedes y me lleguen a través vuestro. Con ellas mi camino sería demasiado pesado o demasiado triste de recorrer y no lograría ir lejos. Andaré sin vuestras monedas.
Y los padres que, como todos los padres, empequeñecen y sufren cuando no tienen el reconocimiento de sus hijos, aún se hicieron más pequeños. Se retiraron, disminuidos y tristes, al interior de la casa. Con desazón y congoja comprendieron que todavía podían dar menos a este hijo porque ante la dificultad para tomar y recibir, la grandeza y el deseo de dar se hacen pequeñas y languidecen. Guardaron silencio, confiando en que, con el paso del tiempo y la sabiduría que trae consigo la vida, quizá se pudieran llegar a enderezar los rumbos fallidos del hijo.
Es extraño lo que ocurrió a continuación. Después de haber pronunciado estas palabras ante los padres en respuesta a su sueño, este hijo se sintió impetuosamente fuerte, más fuerte que nunca. Se trataba de una fuerza extraordinaria. Se había encarnado en él la fuerza feroz, empecinada y hercúlea que surge de la oposición a los hechos y a las personas. No era una fuerza genuina y auténtica como la que resulta del asentimiento a los hechos y que está en consonancia con los avatares de la vida, pero la fuerza era intensa.
Sin ninguna serenidad interior, aquella persona abandonó la casa de los padres diciéndose a sí misma:
— Nunca más.
Impetuosamente fuerte, pero también vacía, huérfana y necesitada, aún queriéndolo y deseándolo, no lograba alcanzar la paz.
A medida que la persona se alejaba de la casa de sus padres sentía que sus pies se elevaban unos centímetros por encima de la tierra y que su cuerpo, un tanto flotante, no podía caerse por su propio peso real. Pero lo más relevante ocurría en sus ojos: los abría de una manera tan particular que parecía que miraba siempre lo mismo, un horizonte fijo y estático.
La persona desarrolló una sensibilidad especial. Así, cuando encontraba a alguien a lo largo de su camino, sobre todo si era del sexo opuesto, esta sensibilidad le hacía contemplarlo con una enorme esperanza, la que, sin darse cuenta le llevaba a preguntarse:
— ¿Será esta persona la que tiene la monedas que merezco, necesito y me corresponden, las monedas que no tomé de mis padres porque no supieron dármelas de la manera justa y conveniente? ¿Será esta la persona que tiene aquello que merezco?
Si la respuesta que se daba a si misma era afirmativa, resultaba fantástico. A esto, algunos lo denominan enamoramiento. En esos momentos sentía que todo era maravilloso. No obstante, cuando el enamoramiento acababa convirtiéndose en una relación y la relación duraba lo suficiente, la persona generalmente descubría que el otro no tenía lo que le faltaba, aquellas monedas que no había tomado de sus padres.
— ¡Qué pena!, se decía y se quejaba amargamente de su mala suerte, culpando al destino de ello.
A esto lo llaman desengaño y esta persona se sentía sometida a un tormento emocional que tomaba la forma de desesperación, desazón, crisis, turbulencia, enfado, frustración.. .
Por suerte, o no, en este momento podía estar esperando a un hijo y la desazón se volvía más dulce y esperanzadora, más atemperada. Entonces la pregunta volvía a su inconsciente:
— ¿Será este hijo que espero, tan bienamado, quien tiene las monedas que merezco, que necesito y que me corresponden y que no tomé de mis padres porque no supieron dármelas de la manera justa y conveniente? ¿Será este ser el que tiene aquello que merezco?
Cuando se contestaba de nuevo que sí, era maravilloso, formidable y empezaba a sentir un vínculo especial con ese hijo, un vínculo asombroso, muy estrecho, lleno de expectativas y anhelos.
Pero si pasa el tiempo suficiente la mayoría de los hijos desean tener una vida propia y saben que tienen propósitos de vida propios e independientes de sus padres. Entonces, aunque aman a sus padres y desean hacer lo mejor para ellos, la presión de tener vida propia resulta exigente, imperiosa y tan arrolladora como la sexualidad.
Así es como, de nuevo, esta persona comprende un día que tampoco su hijo tiene las monedas que necesita, merece y le corresponden. Sintiéndose más vacía, huérfana y desorientada que nunca entra en crisis y desesperación. Enferma. Ahora tiene entre 40 y 50 años, la fase media de la vida. Ahora ningún argumento la sostiene ya, ninguna razón la calma. Es su “cata-crac” y grita:
— ¡A Y U D A!
¡Hay tanta urgencia en su tono de voz! ¡Su rostro está tan desencajado! Nada la calma, nada puede sostenerla.
Y… ¿qué hace? Va al terapeuta.
El terapeuta la recibe pronto, la mira profunda y pausadamente y le dice:
— Yo no tengo las monedas.
Hay dos clases de terapeutas: los que piensan que tienen las monedas y los que saben que no las tienen.
El terapeuta ha visto en sus ojos que sigue buscando las monedas en el lugar equivocado y que le encantaría equivocarse de nuevo. El terapeuta sabe que las personas quieren cambiar, pero les cuesta dar su brazo a torcer, no tanto por dignidad sino por tozudez y costumbre.
Él piensa: “Amo y respeto mejor a mis pacientes cuando puedo hacerlo con sus padres y con su realidad tal como es. Los ayudo cuando soy amigo de las monedas que les tocan, sean las que sean.”
El terapeuta añade: “Yo no tengo las monedas pero sé dónde están y podemos trabajar juntos para que también tú descubras dónde están, cómo ir hacia ellas y tomarlas.”
Entonces el terapeuta trabaja con la persona y le enseña que durante muchos años ha tenido un problema de visión, un problema óptico, un problema de perspectiva. Ha tenido dificultades para ver claramente. Sólo se trata de eso.
El terapeuta le ayuda a reenfocar y a modular su mirada, a percibir la realidad de otra manera, desde una perspectiva más clara, más centrada y más abierta a los propósitos de la vida. Una manera menos dependiente de los deseos personales del pequeño yo que trata de gobernarnos.
Un día, mientras espera a su paciente, el terapeuta piensa que está listo y que debe decirle, por fin y claramente, dónde están las monedas. Y este mismo día, como por arte de birlibirloque, llega el paciente. Tiene otro color de piel, las facciones de su rostro se han suavizado y comparte su descubrimiento:
— Sé dónde están las monedas. Siguen con mis padres.
Primero solloza, luego llora abiertamente. Después surge el alivio, la paz y la sensación de calor en el pecho. ¡Por fin!
Durante el trabajo terapéutico ha atravesado las purulencias de sus heridas, ha madurado en su proceso emocional y ha reenfocado su visión. Ahora se dirige de nuevo, como lo hizo hace tantos años atrás a la casa de sus padres.
Los mira a los ojos y les dice:
— Vengo a deciros que estos últimos diez, veinte o treinta años de mi vida he tenido un problema de visión, un asunto óptico. No veía claramente y lo siento. Ahora puedo ver y vengo a deciros que aquellas monedas que recibí de vosotros en sueños son las mejores monedas posibles para mi. Son suficientes y son las monedas que me corresponden. Son las monedas que merezco y las adecuadas para que pueda seguir. Vengo a daros las gracias. Las tomo con gusto porque vienen de vosotros y con ellas puedo seguir andando mi propio camino.
Ahora los padres, que como todos los padres se engrandecen a través del reconocimiento de sus hijos, vuelven a florecer y el amor y la generosidad fluyen de nuevo con facilidad. Así el hijo ahora es plenamente hijo, porque puede tomar y recibir.
Los padres le miran sonrientes, con ternura y contestan:
— Ya que eres tan buen hijo puedes quedarte con todas las monedas, puesto que te pertenecen. Puedes gastarlas como quieras y no es necesario que nos las devuelvas. Son tu legado, único, propio y personal, para ti. Puedes tener una vida plena.
Ahora este hijo se siente grande y pleno. Se percibe completo y rico y puede, por fin, dejar la casa de los padres con paz. A medida que se aleja siente sus pies firmes pisando el suelo con fuerza, su cuerpo también está asentado en la tierra y sus ojos miran hacia un camino claro y un horizonte esperanzador.
Resulta extraño: ha perdido esa fuerza impetuosa que se nutría del resentimiento, del victimismo o del exceso de conformidad. Ahora tiene una fuerza simple y tranquila, una fuerza natural.
Recorriendo el camino de su vida encontraba con frecuencia otra personas con las que caminaba lado a lado como acompañantes durante un techo, a veces largo, a veces corto, a veces durante toda la vida. Socios, amigos, parejas, vecinos, compañeros, colaboradores, incluso adversarios. En general se trataba de un camino sereno, gozoso, en sintonía con su espíritu y con su naturaleza personal. Tampoco estaba exento de los pesares naturales que la vida impone. Era el camino de su vida.
Un día se acercó a la persona de la que se enamoró pensando que tenía las monedas y también le dijo:
— “Durante mucho tiempo he tenido un problema de visión y ahora que veo claro te digo: Lo siento, fue demasiado lo que esperé. Fueron demasiadas expectativas y sé que esto fue una carga demasiado grande para ti y ahora lo asumo. Me doy cuenta y te lobero. Así el amor que nos tuvimos puede seguir fluyendo. Gracias. Ahora tengo mis propias monedas.”
Otro día va a sus hijos y les dice:
— Podéis tomar todas las monedas de mi, porque yo soy una persona rica y completa. Ahora que he tomado las mías de mis padres. Entonces los hijos se tranquilizan y se hacen pequeños respecto a él y están libres para seguir su propio camino tomando sus propias monedas.
Al final de su largo camino se sienta y mira aún más allá. Hace un repaso a la vida vivida, a lo amado y a lo sufrido, a lo construido y a lo maltrecho. A todo y a todos logra darles un buen lugar en su alma. Los acoge con dulzura y piensa:
— Todo tiene su momento en el vivir: el momento de llegar, el momento de permanecer y el momento de partir. Una mitad de la vida es para subir la montaña y gritar a los cuatro viento: “Existo”. Y la otra mitad es para el descenso hacia la luminosa nada, donde todo es desprenderse, alegrase y celebrar.
La vida tiene sus asuntos y sus ritmos sin dejar de ser el sueño que soñamos.

(*) Fuente: Joan Garriga Bacardi: Psicólogo, especializado en Terapia Humanista, Gestalt, PNL, se formó en Terapia lntegrativa con Claudio Naranjo. En 1999 introdujo a Bert Hellinger y su trabajo sobre las “Constelaciones Familiares” en España. Actualmente es uno de los principales exponentes de esa línea terapéutica en España y Latinoamérica, donde imparte numerosos talleres. Codirige el lnstitut Gestalt de Barcelona.
Página Web:
http://www.institut gestalt.com/

miércoles, 28 de enero de 2009

SANAR EL DOLOR


Decir que lo sientes no elimina el dolor de la otra persona. Ofrecer una disculpa no impide que tengas la misma reacción otra vez bajo diferentes circunstancias, una o dos semanas después. Para sanar el dolor que le has causado a otro, debes erradicar el rasgo negativo dentro de ti que te hizo ser reactivo en primer lugar.

Hoy, trabaja en eliminar un rasgo negativo de tu naturaleza.

viernes, 23 de enero de 2009

CAUSA Y EFECTO


A menudo pensamos que nuestros problemas nos ponen tristes. Pero la realidad es que estamos tristes y por lo tanto tenemos problemas. Esperar que una fuerza externa despierte nuestra alegría y felicidad es precisamente lo que nos mantiene sin alegría y felicidad.
Hoy, piensa acerca de lo que estás esperando antes de permitirte ser verdaderamente feliz.
¿Cómo te sentirías si tuvieses lo que quieres ahora mismo?.

martes, 20 de enero de 2009

AMOR INCONDICIONAL


A menudo otras personas se hacen nuestros amigos o nos hacen favores con una intención oculta. De la misma forma, nuestro comportamiento hacia ellos es con frecuencia condicional, sin que siquiera nos demos cuenta. Nuestras acciones de compartir tienen condiciones. Esperamos algo a cambio, más adelante. Nos hacemos amigos de otros para mejorar nuestra posición.

Si alguna vez nos sentimos decepcionados de otros, lo más probable es que la amistad que les ofrecimos estaba sujeta a que recibiéramos algún tipo de beneficio, más adelante. Hoy, ofrece amor y amistad pura con motivos puros, solamente.

jueves, 15 de enero de 2009

CAMBIA TUS HÁBITOS


Parte de la razón por la que nos atoramos en la vida es que seguimos los mismos patrones día tras día. Son esas pequeñas cosas que no elegimos hacer pero que hacemos por hábito, tales como la pasta y cepillo de dientes que usamos, despertar a cierta hora en la mañana, o comer los mismos alimentos. Es sentarse en clase en el mismo sitio todo el tiempo, salir con la misma gente, ir al mismo restaurante, etc.

Hoy, cede y deja ir todos esos lugares a los que eres adicto en tu rutina. Haz las cosas de manera un poco diferente. Porque cuando cambiamos algo, nuestra energía también cambia, y esto nos ayuda a encontrar nuestro potencial.

Necesitamos ir más allá de lo que conocemos para recibir más de lo que jamás imaginamos.

jueves, 8 de enero de 2009

HOY TIENES UNA OPORTUNIDAD


Todos lamentamos haber dejado pasar oportunidades de decirle algo a un ser que amamos, ya sea por falta de voluntad al sentirnos incómodos, aversión a perturbar la calma, o por el muy tradicional orgullo.

Acércate a alguien que amas profundamente –con quien hayas tenido problemas– y dile que lo amas. Antes de actuar considera las tres condiciones siguientes:

1.- Ama por completo a la persona y siente como si fueras ella (él) en ese momento.
2.-Cree en que existe una posibilidad de que la persona cambie por lo que le estás diciendo.
3.-Olvídate de tu propia conveniencia. Corta las ataduras de la expectativa y no esperes nada a cambio

TÓMATE UN RESPIRO