sábado, 31 de enero de 2009
CRECIENDO UN POCO CADA DÍA
viernes, 30 de enero de 2009
PIENSA QUE PUEDES Y PODRÁS
Si piensas que te gustaría ganar, pero que no puedes, no lo lograrás.
Si piensas que perderás, ya has perdido, porque en el mundo encontrarás que el éxito comienza con la voluntad del hombre.
Piensa en grande y tus hechos crecerán, piensa en pequeño y quedarás atrás.
jueves, 29 de enero de 2009
¿DÓNDE ESTÁN LAS MONEDAS? EL CUENTO DE NUESTROS PADRES
Mientras soñaba que sus padres le entregaban estas monedas, sintió espontáneamente una sensación de calor en su pecho. Quedó invadida por un alborozo sereno y alegre. Estaba contenta, se llenó de ternura y durmió plácidamente el resto de la noche.
Cuando despertó a la mañana siguiente, la sensación de placidez y satisfacción persistía. Entonces, decidió caminar hacia la casa de sus padres. Y, cuando llegó, mirándolos a los ojos, les dijo:
— Esta noche habéis venido en sueños y me habéis dado unas cuantas monedas en mis manos. No recuerdo si eran muchas o pocas. Tampoco sé de qué metal estaban hechas, si eran monedas de un metal precioso o no. Pero no importa, porque me siento plena y contenta. Y vengo a deciros gracias, son suficientes, son las monedas que necesito y las que merezco. Así que las tomo con gusto porque vienen de vosotros. Con ellas seré capaz de recorrer mi propio camino.
Al oír esto, los padres, que como todos los padres se engrandecen a través del reconocimiento de sus hijos, se sintieron aún más grandes y generosos. En su interior sintieron que aún podían seguir dando a su hijo, porque la capacidad de recibir amplifica la grandeza y el deseo de dar. Así, dijeron:— Ya que eres tan buen hijo puedes quedarte con todas las monedas, puesto que te pertenecen. Puedes gastarlas como quieras y no es necesario que nos las devuelvas. Son tu legado, único y personal. Son para ti.
Entonces este hijo se sintió también grande y pleno. Se percibió completo y rico y pudo dejar en paz la casa de sus padres. A medida que se alejaba, sus pies se apoyaban firmes sobre la tierra y andaba con fuerza. Su cuerpo también estaba bien asentado en la tierra y ante sus ojos se abría un camino claro y un horizonte esperanzador.
Mientras recorría el camino de la vida, encontró distintas personas con las que caminaba lado a lado. Se acompañaban durante un trecho, a veces más largo o más corto, otras veces estaban con él durante toda la vida. Eran sus socios, sus amigos, parejas, vecinos, compañeros, colaboradores e incluso sus adversarios. En general, el camino resultaba sereno, gozoso, en sintonía con su espíritu y su naturaleza personal. Tampoco estaba exento de los pesares naturales que la vida impone. Era el camino de su vida.
De vez en cuando esta persona volvía la vista atrás hacia sus padres y recordaba con gratitud las monedas recibidas. Y cuando observaba el transcurso de su vida, miraba a sus hijos o recordaba todo lo conseguido en el ámbito personal, familiar, profesional, social o espiritual, aparecía la imagen de sus padres y se daba cuenta de que todo aquello había sido posible gracias a lo recibido de ellos y que con su éxito y logros les honraba.
Se decía a sí mismo: «No hay mejor fertilizante que los propios orígenes», y entonces su pecho volvía a llenarse con la misma sensación expansiva que le había embargado la noche que soñó que recibía las monedas.
Sin embargo, en otra noche cualquiera, otra persona tuvo el mismo sueño, ya que tarde o temprano todos llegamos a tener este sueño. Venían sus padres y en sus manos le entregaban unas cuantas monedas. En este caso tampoco sabemos si eran muchas o pocas, si eran miles, unos cientos, una docena o aún menos. No sabemos de qué metal estaban hechas, si de oro, plata, bronce, hierro o quizás de barro…
Al soñar que recibía en sus manos las monedas de sus padres sintió espontáneamente un pellizco de incomodidad. La persona quedó invadida por una agria inquietud, por una sensación de tormento en el pecho y un lacerante malestar. Durmió llena de agitación lo que quedaba de noche mientras se revolvía encrespada entre las sábanas.
Al despertar, aún agitada, sentía un fastidio que parecía enfado y enojo, pero que también tenía algo de queja y resentimiento. Quizá lo que más reinaba en ella era la confusión y su cara era el rostro del sufrimiento y de la disconformidad. Llena de furia y con un ligero tinte de vergüenza, decidió caminar hacia la casa de sus padres.
Al llegar allí, mirándolos de soslayo les dijo:
— Esta noche habéis venido en sueño y me habéis dado unas cuantas monedas. No sé si eran muchas o pocas. Tampoco sé de qué material estaban hechas, si eran de un metal precioso o no. No importa, porque me siento vacía, lastimada y herida. Vengo a decirles que vuestras monedas no son buenas ni suficientes. No son las monedas que necesito ni son las que merezco ni las que me corresponden. Así que no las quiero y no las tomo, aunque procedan de ustedes y me lleguen a través vuestro. Con ellas mi camino sería demasiado pesado o demasiado triste de recorrer y no lograría ir lejos. Andaré sin vuestras monedas.
Y los padres que, como todos los padres, empequeñecen y sufren cuando no tienen el reconocimiento de sus hijos, aún se hicieron más pequeños. Se retiraron, disminuidos y tristes, al interior de la casa. Con desazón y congoja comprendieron que todavía podían dar menos a este hijo porque ante la dificultad para tomar y recibir, la grandeza y el deseo de dar se hacen pequeñas y languidecen. Guardaron silencio, confiando en que, con el paso del tiempo y la sabiduría que trae consigo la vida, quizá se pudieran llegar a enderezar los rumbos fallidos del hijo.
Es extraño lo que ocurrió a continuación. Después de haber pronunciado estas palabras ante los padres en respuesta a su sueño, este hijo se sintió impetuosamente fuerte, más fuerte que nunca. Se trataba de una fuerza extraordinaria. Se había encarnado en él la fuerza feroz, empecinada y hercúlea que surge de la oposición a los hechos y a las personas. No era una fuerza genuina y auténtica como la que resulta del asentimiento a los hechos y que está en consonancia con los avatares de la vida, pero la fuerza era intensa.
Sin ninguna serenidad interior, aquella persona abandonó la casa de los padres diciéndose a sí misma:
— Nunca más.
Impetuosamente fuerte, pero también vacía, huérfana y necesitada, aún queriéndolo y deseándolo, no lograba alcanzar la paz.
A medida que la persona se alejaba de la casa de sus padres sentía que sus pies se elevaban unos centímetros por encima de la tierra y que su cuerpo, un tanto flotante, no podía caerse por su propio peso real. Pero lo más relevante ocurría en sus ojos: los abría de una manera tan particular que parecía que miraba siempre lo mismo, un horizonte fijo y estático.
La persona desarrolló una sensibilidad especial. Así, cuando encontraba a alguien a lo largo de su camino, sobre todo si era del sexo opuesto, esta sensibilidad le hacía contemplarlo con una enorme esperanza, la que, sin darse cuenta le llevaba a preguntarse:
— ¿Será esta persona la que tiene la monedas que merezco, necesito y me corresponden, las monedas que no tomé de mis padres porque no supieron dármelas de la manera justa y conveniente? ¿Será esta la persona que tiene aquello que merezco?
Si la respuesta que se daba a si misma era afirmativa, resultaba fantástico. A esto, algunos lo denominan enamoramiento. En esos momentos sentía que todo era maravilloso. No obstante, cuando el enamoramiento acababa convirtiéndose en una relación y la relación duraba lo suficiente, la persona generalmente descubría que el otro no tenía lo que le faltaba, aquellas monedas que no había tomado de sus padres.
— ¡Qué pena!, se decía y se quejaba amargamente de su mala suerte, culpando al destino de ello.
A esto lo llaman desengaño y esta persona se sentía sometida a un tormento emocional que tomaba la forma de desesperación, desazón, crisis, turbulencia, enfado, frustración.. .
Por suerte, o no, en este momento podía estar esperando a un hijo y la desazón se volvía más dulce y esperanzadora, más atemperada. Entonces la pregunta volvía a su inconsciente:
— ¿Será este hijo que espero, tan bienamado, quien tiene las monedas que merezco, que necesito y que me corresponden y que no tomé de mis padres porque no supieron dármelas de la manera justa y conveniente? ¿Será este ser el que tiene aquello que merezco?
Cuando se contestaba de nuevo que sí, era maravilloso, formidable y empezaba a sentir un vínculo especial con ese hijo, un vínculo asombroso, muy estrecho, lleno de expectativas y anhelos.
Pero si pasa el tiempo suficiente la mayoría de los hijos desean tener una vida propia y saben que tienen propósitos de vida propios e independientes de sus padres. Entonces, aunque aman a sus padres y desean hacer lo mejor para ellos, la presión de tener vida propia resulta exigente, imperiosa y tan arrolladora como la sexualidad.
Así es como, de nuevo, esta persona comprende un día que tampoco su hijo tiene las monedas que necesita, merece y le corresponden. Sintiéndose más vacía, huérfana y desorientada que nunca entra en crisis y desesperación. Enferma. Ahora tiene entre 40 y 50 años, la fase media de la vida. Ahora ningún argumento la sostiene ya, ninguna razón la calma. Es su “cata-crac” y grita:
— ¡A Y U D A!
¡Hay tanta urgencia en su tono de voz! ¡Su rostro está tan desencajado! Nada la calma, nada puede sostenerla.
Y… ¿qué hace? Va al terapeuta.
El terapeuta la recibe pronto, la mira profunda y pausadamente y le dice:
— Yo no tengo las monedas.
Hay dos clases de terapeutas: los que piensan que tienen las monedas y los que saben que no las tienen.
El terapeuta ha visto en sus ojos que sigue buscando las monedas en el lugar equivocado y que le encantaría equivocarse de nuevo. El terapeuta sabe que las personas quieren cambiar, pero les cuesta dar su brazo a torcer, no tanto por dignidad sino por tozudez y costumbre.
Él piensa: “Amo y respeto mejor a mis pacientes cuando puedo hacerlo con sus padres y con su realidad tal como es. Los ayudo cuando soy amigo de las monedas que les tocan, sean las que sean.”
El terapeuta añade: “Yo no tengo las monedas pero sé dónde están y podemos trabajar juntos para que también tú descubras dónde están, cómo ir hacia ellas y tomarlas.”
Entonces el terapeuta trabaja con la persona y le enseña que durante muchos años ha tenido un problema de visión, un problema óptico, un problema de perspectiva. Ha tenido dificultades para ver claramente. Sólo se trata de eso.
El terapeuta le ayuda a reenfocar y a modular su mirada, a percibir la realidad de otra manera, desde una perspectiva más clara, más centrada y más abierta a los propósitos de la vida. Una manera menos dependiente de los deseos personales del pequeño yo que trata de gobernarnos.
Un día, mientras espera a su paciente, el terapeuta piensa que está listo y que debe decirle, por fin y claramente, dónde están las monedas. Y este mismo día, como por arte de birlibirloque, llega el paciente. Tiene otro color de piel, las facciones de su rostro se han suavizado y comparte su descubrimiento:
— Sé dónde están las monedas. Siguen con mis padres.
Primero solloza, luego llora abiertamente. Después surge el alivio, la paz y la sensación de calor en el pecho. ¡Por fin!
Durante el trabajo terapéutico ha atravesado las purulencias de sus heridas, ha madurado en su proceso emocional y ha reenfocado su visión. Ahora se dirige de nuevo, como lo hizo hace tantos años atrás a la casa de sus padres.
Los mira a los ojos y les dice:
— Vengo a deciros que estos últimos diez, veinte o treinta años de mi vida he tenido un problema de visión, un asunto óptico. No veía claramente y lo siento. Ahora puedo ver y vengo a deciros que aquellas monedas que recibí de vosotros en sueños son las mejores monedas posibles para mi. Son suficientes y son las monedas que me corresponden. Son las monedas que merezco y las adecuadas para que pueda seguir. Vengo a daros las gracias. Las tomo con gusto porque vienen de vosotros y con ellas puedo seguir andando mi propio camino.
Ahora los padres, que como todos los padres se engrandecen a través del reconocimiento de sus hijos, vuelven a florecer y el amor y la generosidad fluyen de nuevo con facilidad. Así el hijo ahora es plenamente hijo, porque puede tomar y recibir.
Los padres le miran sonrientes, con ternura y contestan:
— Ya que eres tan buen hijo puedes quedarte con todas las monedas, puesto que te pertenecen. Puedes gastarlas como quieras y no es necesario que nos las devuelvas. Son tu legado, único, propio y personal, para ti. Puedes tener una vida plena.
Ahora este hijo se siente grande y pleno. Se percibe completo y rico y puede, por fin, dejar la casa de los padres con paz. A medida que se aleja siente sus pies firmes pisando el suelo con fuerza, su cuerpo también está asentado en la tierra y sus ojos miran hacia un camino claro y un horizonte esperanzador.
Resulta extraño: ha perdido esa fuerza impetuosa que se nutría del resentimiento, del victimismo o del exceso de conformidad. Ahora tiene una fuerza simple y tranquila, una fuerza natural.
Recorriendo el camino de su vida encontraba con frecuencia otra personas con las que caminaba lado a lado como acompañantes durante un techo, a veces largo, a veces corto, a veces durante toda la vida. Socios, amigos, parejas, vecinos, compañeros, colaboradores, incluso adversarios. En general se trataba de un camino sereno, gozoso, en sintonía con su espíritu y con su naturaleza personal. Tampoco estaba exento de los pesares naturales que la vida impone. Era el camino de su vida.
Un día se acercó a la persona de la que se enamoró pensando que tenía las monedas y también le dijo:
— “Durante mucho tiempo he tenido un problema de visión y ahora que veo claro te digo: Lo siento, fue demasiado lo que esperé. Fueron demasiadas expectativas y sé que esto fue una carga demasiado grande para ti y ahora lo asumo. Me doy cuenta y te lobero. Así el amor que nos tuvimos puede seguir fluyendo. Gracias. Ahora tengo mis propias monedas.”
Otro día va a sus hijos y les dice:
— Podéis tomar todas las monedas de mi, porque yo soy una persona rica y completa. Ahora que he tomado las mías de mis padres. Entonces los hijos se tranquilizan y se hacen pequeños respecto a él y están libres para seguir su propio camino tomando sus propias monedas.
Al final de su largo camino se sienta y mira aún más allá. Hace un repaso a la vida vivida, a lo amado y a lo sufrido, a lo construido y a lo maltrecho. A todo y a todos logra darles un buen lugar en su alma. Los acoge con dulzura y piensa:
— Todo tiene su momento en el vivir: el momento de llegar, el momento de permanecer y el momento de partir. Una mitad de la vida es para subir la montaña y gritar a los cuatro viento: “Existo”. Y la otra mitad es para el descenso hacia la luminosa nada, donde todo es desprenderse, alegrase y celebrar.
La vida tiene sus asuntos y sus ritmos sin dejar de ser el sueño que soñamos.
Página Web: http://www.institut gestalt.com/
miércoles, 28 de enero de 2009
SANAR EL DOLOR
viernes, 23 de enero de 2009
CAUSA Y EFECTO
martes, 20 de enero de 2009
AMOR INCONDICIONAL
jueves, 15 de enero de 2009
CAMBIA TUS HÁBITOS
jueves, 8 de enero de 2009
HOY TIENES UNA OPORTUNIDAD
1.- Ama por completo a la persona y siente como si fueras ella (él) en ese momento.
2.-Cree en que existe una posibilidad de que la persona cambie por lo que le estás diciendo.
3.-Olvídate de tu propia conveniencia. Corta las ataduras de la expectativa y no esperes nada a cambio
martes, 30 de diciembre de 2008
LA PELÍCULA DE TU VIDA
sábado, 13 de diciembre de 2008
SANAR HERIDAS PARA CRECER
jueves, 11 de diciembre de 2008
HOMEOPATÍA SI
Con fecha 5 de diciembre de 2008 la Plataforma Homeopatía Sí representada por el Dr. Valentín Romero, Presidente de la Asamblea Nacional de Homeopatía ha presentado en el Ministerio de Sanidad y Consumo y en la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios las 46.795 firmas recogidas hasta la fecha (42.775 firmas electrónicas en la web www.homeopatia-si.es y las 4.020 firmas de apoyo en papel recibidas en el apartado de correos que la plataforma puso a disposición para dicho fin). Recordamos que el objetivo de esta recogida de firmas es apoyar la petición de modificación del Proyecto de Orden Ministerial sobre los medicamentos homeopáticos para crear un marco reglamentario adecuado que posibilite el desarrollo de la homeopatía en España. Las firmas recogidas son el mejor testimonio del interés y la utilidad que estos medicamentos tienen para los profesionales y pacientes. Para que este testimonio siga vivo en la web y como muestra de apoyo a la homeopatía, la Plataforma mantendrá activa la página y la actualizará con la información sobre la evolución de la regulación de los medicamentos homeopáticos con el mismo objetivo de asegurar la permanencia en el mercado español de los medicamentos necesarios para todos. Por último, queremos transmitir nuestro agradecimiento a todos los que con su firma y apoyo han hecho posible que hoy (5 de diciembre) se hayan presentado en el Ministerio de Sanidad y Consumo y en la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios46.795 firmas para la modificación del proyecto de Orden Ministerial de los medicamentos homeopáticos. Dr. Valentín Romero Presidente de la Asamblea Nacional de Homeopatía. En representación de la Plataforma Homeopatía Sí.Plataforma Homeopatía Sí
ATRÉVETE A SOÑAR
miércoles, 10 de diciembre de 2008
TODO FORMA PARTE DE UN PLAN MAESTRO
martes, 9 de diciembre de 2008
RECUERDA LA LUZ
sábado, 6 de diciembre de 2008
DAR CALOR
viernes, 5 de diciembre de 2008
CONTACTA CON TUS EMOCIONES
Hoy, contacta con tus emociones. ¿Qué estás conteniendo? Permítete sentirlo. Hay algo ahí de lo que puedes aprender.
jueves, 4 de diciembre de 2008
LA MAGIA DE LAS LÁMPARAS DE SAL
Según la antiquísima sabiduría del Feng Shui, el arte milenario chino que estudia la armonía entre la luz, los colores, la simetría y la distribución de los espacios, la luz disuelve las energías negativas y atrae la fuerza vital, la alegría y la salud.
Una de las mejores formas de intensificar esta energía vital es utilizar lámparas de sal, una combinación casi mágica de luz y color que, además, equilibra el exceso de iones positivos perjudiciales para la salud gracias a la presencia del yodo salino, que enriquece el ambiente con iones negativos. Las lámparas de sal son ionizadores naturales que absorben el exceso de ondas electromagnéticas emitidas por los televisores y los electrodomésticos en general y ayudan a crear una atmósfera sana. No olvidemos que la sal contiene casi todos los oligoelementos de los cuales depende el buen funcionamiento del organismo.
Las piedras de sal tienen su origen en los primeros instantes del nacimiento de nuestro planeta. Ya existían en el océano primario que cubría en su origen la superficie de la Tierra. Allí donde el agua era menos profunda y donde el Sol la evaporaba, quedó la sal en forma de pequeños granos o cristales. Estos sedimentos de sal pueden tener 250 millones de años y son, por tanto, muy anteriores a la aparición del hombre sobre la Tierra.
Con el transcurso del tiempo, los sedimentos de sal llegaron a tener un espesor de cientos de metros. Poco a poco, el viento los fue cubriendo de polvo y tierra y los movimientos sísmicos los sepultaron bajo piedras y rocas. Por eso esta sal se encuentra atesorada en el interior de moles de gigantesco tamaño que deben ser dinamitadas o taladradas para extraer su precioso contenido. La sal así obtenida se emplea para uso doméstico o para fines industriales, pero de las piedras sueltas se seleccionan las más hermosas a causa de su colorido o tamaño y con ellas se elaboran las lámparas de sal.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
LAS LÁMPARAS DE SAL
El término negativo no significa que sean "malos", sino que tienen esa polaridad. un ión (-) es una molécula electrónicamente cargada compuesta de oxígeno. Un ión positivo en el aire es una molécula que ha perdido sus electrones con el proceso de la contaminación atmosférica. Y como estudios lo demuestran, los iones negativos son muy importantes y beneficiosos para nuestra salud.
Nuestra salud física y mental está influenciada entre otras cosas, por la correcta ionización del ambiente en que vivimos. Hoy existen más fuentes de iones positivos que en el pasado, creando un desequilibrio eléctrico. Para comprenderlo solo debemos recordar lo que cambian nuestros sentimientos en un clima de montaña o en medio de un pinar, lugares donde se concentra una gran cantidad de iones negativos. Las variadas actividades humanas y las aplicaciones eléctricas producen los iones positivos que son la razón del deterioro de nuestro bienestar físico y emocional, como por ejemplo; descarga del voltaje en redes, la calefacción y los sistemas de enfriamiento, TV, radios, transmisores, sistemas del radar, computadoras, extractores, teléfonos celulares y humos del cigarrillo.
La calidad del aire que respiramos es esencial para nuestra salud y bienestar. No sólo nos mantiene vivos, sino que también nos permite pensar más claramente, que durmamos más a fondo, y que permanezcamos sanos. Los estudios demuestran que recibimos el 56% de nuestra energía del aire que respiramos, más que del agua y del alimento combinados. La intoxicación debida al excesivo número de iones positivos en el aire, puede considerarse como causa de debilidad, ansiedad, depresión, insomnio y enfermedades del sistema respiratorio que muchos sufrimos.
Asimismo los estudios científicos demuestran que las lámparas de cristal de sal pueden aumentar la cuenta de iones negativos hasta en un 300%. En la naturaleza los iones negativos se crean por medio del viento, de la luz del sol, de la resaca de las cascadas, de las tempestades, de la lluvia. En el aire fresco encontramos hasta 4000 iones negativos por centímetro cúbico, el tamaño de un cubo de azúcar. Cerca de la resaca fuerte o cerca de una cascada pueden ser encontrados hasta 10,000 iones negativos, no obstante el número de iones negativos en ciudades capitales importantes, incluso no alcanza 100.
Una innovadora y efectiva forma para lograrlo están representada en una lámpara de cristal de sal. Aunque no es un "dispositivo médico", las lámparas de cristal de sal, emitiendo iones negativos, reducen perceptiblemente los agentes contaminadores interiores del aire.
Los iones negativos son ventajosos y pueden proporcionar una mejoría de alergias, dolores de cabeza y de la jaqueca, reduce la severidad de los ataques del asma, pueden realzar el sistema inmune, aumentar la productividad en el trabajo, fortalecer la concentración, aumenta la capacidad pulmonar, y reducen la susceptibilidad a la gripe. Las lámparas de cristal de sal mejoran con eficacia la calidad del aire produciendo los iones negativos (las "vitaminas del aire"). Consiguiendo asi una atmósfera sana en su casa neutralizando los iones nocivos que emiten los televisores y los electrodomésticos en general.
El hermoso y rico color anaranjados de las lámparas de cristal de sal son utilizado en terapia del color. Representa al corazón, la calidez y el confort. Los autores de la terapia del color utilizan sus cualidades para realzar su bienestar y el equilibrio emocionales con resultados sorprendentemente positivos. La terapia del color sostiene que la luz naranja estimula la creatividad y posee efectos dinamizantes así como relajantes sobre los seres humanos.
La luz blanca refuerza la concentración y ayuda en la claridad de ideas, la lámpara crea una atmósfera tenue y muy apacible, consigue a la vez un ambiente agradable y natural que favorece su entorno logrando un beneficioso efecto sobre nuestro estado físico y afectivo.
martes, 2 de diciembre de 2008
PRINCIPIO DEL VACÍO
lunes, 1 de diciembre de 2008
EL ENTUSIASMO
La persona entusiasta o entusiasmada era aquella que era tomada por uno de los dioses, guiada por su fuerza y sabiduría, y por ese motivo podría transformar la naturaleza que lo rodea y hacer que ocurrieran cosas.
Sólo las personas entusiastas eran capaces de vencer los desafíos de lo cotidiano. Era necesario por lo tanto entusiasmarse para resolver los problemas que se presentaban y pasar a una nueva situación.
El entusiasmo no es una cualidad que se construye o que se desarrolla. Es un estado de fe, de afirmación de sí mismo.
La persona entusiasta es aquella que cree en su capacidad de transformar las cosas, cree en sí misma, cree en los demás, cree en la fuerza que tiene para transformar el mundo y su propia realidad. Está impulsada a actuar en el mundo, a transformarlo, movida por la fuerza y la certeza en sus acciones.
El entusiasmo es lo que da una nueva visión de la vida.
Entusiasmo es distinto del optimismo. Mucha gente confunde el optimismo con el entusiasmo.
Optimismo significa creer que algo favorable va ocurrir, inclusive anhelar que ello ocurra, es ver el lado positivo de las cosas, es una postura amable ante los hechos que ocurren.
En cambio el entusiasmo es acción y transformación, es la reconciliación entre uno mismo y los hechos, las cosas.
Solo hay una manera de ser entusiasta: actuando entusiasmadamente.Si tuviéramos que esperar tener las condiciones ideales primero para luego entusiasmarnos, jamás nos entusiasmaríamos por algo, pues siempre tendríamos razones para no entusiasmarnos.
No son "las cosas que van bien" lo que trae entusiasmo, es el entusiasmo que nos hace hacer bien las cosas. Hay personas que se quedan esperando que las condiciones mejoren, que llegue el éxito, que mejore su trabajo, que mejore su relación de pareja o de familia para luego entusiasmarse ... la verdad es que jamás se entusiasmarán por algo.
Si creemos que es imposible entusiasmarnos por las condiciones actuales en las que nos toco vivir, lo más probable será que jamás saldremos de esa situación.
Es necesario creer en uno mismo, en la capacidad de hacer, de transformarse y transformar la realidad que nos rodea.
Dejar de un lado toda la negatividad, dejar de un lado todo el escepticismo, dejar de ser incrédulo y ser entusiasta con la vida, con quienes nos rodean y con uno mismo.


























