viernes, 17 de octubre de 2008

DIOSES Y MINERALES


La potencia que tiene las piedras es conocida desde la Edad de Piedra (valga la rebundancia). Su saber no se trata de un saber acumulado a base de la experiencia, sino de una revelación. Fue una de las enseñanzas que el hombre recibió del llamado dios, conocido por los mil nombres en todos los rincones del mundo, pero de manera particular, como Hermes, o Mercurio, o Quetzalcoatl, o arcángel Gabriel.

Y así los pueblos primitivos aprendieron a aprovechar la energía y magia de las piedras, a base de la elección para dar potencia mística primero a los templos y luego a la humanidad.

Pero no valía cualquier piedra, la piedra tenía que estar elegida particularmente y colocada en la orientación exacta, de forma que generaran la energía adecuada para establecer un puente interdimensional con el Más Allá.

En los templos de la antigüedad, lo material y lo espiritual tenía que estar equilibrado, sobre todo cuando se hablaba de piedras, que tenían una máxima importancia. Se basaban en que la piedra en bruto es andrógina y que al tallarla se le separaban sus propiedades. Llegados a este punto se edificaba buscando una armonía cósmica, que determinaba no solo la piedra que debía usarse, sino también la cantera y, yendo más allá, el rito específico para extraer dicha piedra, así como el momento específico.

Los egipcios, orientaban hacia el norte el polo positivo de las piedras exteriores y de los bloques del granito rojo (color de Thot, al que luego se le llamó Mercurio). Y su energía es tan fuerte, que los visitantes la sienten.

Thot declaró que el inventor de las piedras animadas (que serían las que dan energía al resto), fue el propio Cronos, ya que con sus habilidades les daba vida.

¿Eso quiere decir que las piedras por si solas no tendrían energía?

Es difícil de explicar esto de las piedras animadas. Pero según los egipcios, griegos y romanos era así. Unas piedras habían sido creadas y esas piedras daban energía al resto, si estas piedras animadas desaparecieran, la energía de las piedras también lo haría.

Los betilos (piedras negras) se consideran piedras llenas de vida desde siempre y procedentes directamente de la divinidad y/o divinidades. Hasta el punto que en La Meca es venerada dentro de la Kaaba, pero no solo se queda en la esfera musulmana su culto. En el México precolombino también se adoraban por los aztecas, los mayas y los olmecas.

El nombre de Mercurio, proviene del griego Hermes, cuyo nombre proviene de “Hermai”, palabra que designa las piedras que se encuentran en los bordes de los caminos, pues habían sido dispuestas por este en todo el mundo, por lo que las piedras tenían una especial energía y poder. Sobre todo las de los cruces de los caminos, que generaban una energía increíble. Esto fue lo que llevó a los sacerdotes y sacerdotisas de Hékate a que usaran estas zonas para realizar sus ritos. Tal y como hacen aun hoy en día los fieles de la religión Vudú en el Caribe.

Venus, la diosa del amor y la fertilidad entre otras cosas, era representada por una piedra cónica, según las revelaciones que hizo en la prehistoria Mercurio. Lo curioso es que esto se encuentra en varias partes del mundo al mismo tiempo, en diferentes pueblos que nunca pudieron tener contacto entre si.

4 comentarios:

Tiziano dijo...

Felicidades y gracias! soy un asiduo visitante de tus blogs y por primera vez me atrevo a salir del anonimato y dejar este comentario; también es cierto que otras veces me quedo tan impresionado por las post que no se que decir, así que lo dicho ¡Felicidades por tus blogs y gracias por difundir temas tan interesantes y tan importantes!

Cabalayka dijo...

Tiziano: Gracias por visitarme y hacerte salir de tu silencio...Agradezco tus elogios y tus bellas palabras. Es un placer divulgar la pasión que siento realizando mi trabajo. Eres siempre bienvenido

Annabel M. Z. dijo...

Sí son interesantes estas entradas. Precísamente no me vendría mal un poco de armonía que barriera mis jaquecas. :)

Un saludo.

Cabalayka dijo...

annabel, gracias por visitarme y dejar las huellas de tu paseo por aquí, ojalá se disipase al mismo tiempo tu jaqueca y pudieras volar sin ella a tus amados lugares.Es un placer recibirte.

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